Por: Omar Gómez Pensado
Originalmente se había anunciado que la Convención Anual de la Liga Mexicana comenzaría el jueves, pero finalmente se celebrará a partir del viernes 25, culminando el próximo domingo 27. Pero las fechas son lo más irrelevante.
Como ocurre sistemáticamente año tras año, ha empezado a circular el fuerte rumor de que nuevamente habrá cambios de franquicia. En específico, el “radiopasillo” indica que los Tecolotes de Nuevo Laredo abandonarían por enésima ocasión nuestro circuito veraniego y también suena fuerte que la afición beisbolera de Aguascalientes ha estado muy contenta en los pasados días…saquen sus deducciones.
Un potencial regreso de los Rieleros sería bienvenido, pero no a costa de la desaparición de una organización tan tradicional como la de los fronterizos Tecolotes. Este ir y venir de plazas en la Liga Mexicana de Béisbol es el síntoma inequívoco de la gran enfermedad que adolece la pelota de verano desde hace dos décadas y que no puede ser resuelta mientras que no haya un frente común entre los dueños.
Otra de las especulaciones que existen es que los Petroleros de Minatitlán podrían celebrar varios, si no es que todos sus juegos en la ciudad de Córdoba. Como se pueden dar cuenta, la política otra vez empieza a tener ingerencia en el destino de nuestro béisbol.
En fin, los temas en la agenda deberían ser los de siempre, pero la historia nos dice que las Convenciones no sirven más que para recordarse unos a otros los problemas, pero no para generar soluciones viables. Como siempre, el tema de la difusión de la pelota de verano a lo largo de la República será un tópico que se abordará, pero en el que no pasará nada, principalmente debido a que no existe un espíritu de colaboración entre los propietarios.
Cada vez más equipos de la LMB subsisten por los nexos que tienen con los gobiernos estatales y locales en sus plazas. El béisbol como negocio sólo existe en ciertas plazas de la Costa del Pacífico, pero tristemente el Rey de los Deportes se ha convertido en una especie de programa social subsidiado por nuestros propios impuestos.
En resumen, el béisbol veraniego sobrevive todavía porque es el circo que nuestros gobernantes pueden ofrecernos…es para lo que les alcanza.
Como ocurre sistemáticamente año tras año, ha empezado a circular el fuerte rumor de que nuevamente habrá cambios de franquicia. En específico, el “radiopasillo” indica que los Tecolotes de Nuevo Laredo abandonarían por enésima ocasión nuestro circuito veraniego y también suena fuerte que la afición beisbolera de Aguascalientes ha estado muy contenta en los pasados días…saquen sus deducciones.
Un potencial regreso de los Rieleros sería bienvenido, pero no a costa de la desaparición de una organización tan tradicional como la de los fronterizos Tecolotes. Este ir y venir de plazas en la Liga Mexicana de Béisbol es el síntoma inequívoco de la gran enfermedad que adolece la pelota de verano desde hace dos décadas y que no puede ser resuelta mientras que no haya un frente común entre los dueños.
Otra de las especulaciones que existen es que los Petroleros de Minatitlán podrían celebrar varios, si no es que todos sus juegos en la ciudad de Córdoba. Como se pueden dar cuenta, la política otra vez empieza a tener ingerencia en el destino de nuestro béisbol.
En fin, los temas en la agenda deberían ser los de siempre, pero la historia nos dice que las Convenciones no sirven más que para recordarse unos a otros los problemas, pero no para generar soluciones viables. Como siempre, el tema de la difusión de la pelota de verano a lo largo de la República será un tópico que se abordará, pero en el que no pasará nada, principalmente debido a que no existe un espíritu de colaboración entre los propietarios.
Cada vez más equipos de la LMB subsisten por los nexos que tienen con los gobiernos estatales y locales en sus plazas. El béisbol como negocio sólo existe en ciertas plazas de la Costa del Pacífico, pero tristemente el Rey de los Deportes se ha convertido en una especie de programa social subsidiado por nuestros propios impuestos.
En resumen, el béisbol veraniego sobrevive todavía porque es el circo que nuestros gobernantes pueden ofrecernos…es para lo que les alcanza.
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