Por: Omar Gómez Pensado
La ciudad de Puebla se prepara para albergar la Convención Anual de la Liga Mexicana de Béisbol, la cual tendrá verificativo los días 25, 26 y 27 de septiembre.
Los temas centrales serán los de siempre: buscar unidad entre los dueños – lo cual nunca se consigue; determinar qué franquicias se mudarán – lo que siempre ocurre; analizar la baja asistencia global a los parques del circuito – lo cual nunca se resuelve; discutir la baja difusión de la pelota en los medios electrónicos – la cual es siempre una discusión estéril.
En esencia, los problemas de nuestro béisbol de verano son siempre los mismos, pero año con año se agudizan. A mí cuando menos no se me olvida la famosa Cumbre el Béisbol Mexicano celebrada hace algunos años en la Universidad Iberoamericana, en la cual se nos vendió la idea de que los problemas del Rey de los Deportes serían resueltos de una vez por todas.
El resultado de esa famosa ‘Cumbre’ fueron un reporte que documenta los problemas de nuestra pelota, sin proponer soluciones y un nuevo logo de la Liga Mexicana, que mis sobrinos adolescentes pudieron haber diseñado mejor. Fuera de eso, realmente el evento, que costó una buena plata, no ha servido para absolutamente nada.
Y el problema que no nos cansamos de señalar es que efectivamente hay una tremenda falta de unidad entre los dueños de los equipos, pero también un miedo terrible de ellos para nombrar a un Presidente que no sea un títere y que de una vez por todas empiece a generar cambios de fondo, que podrían no ser populares, pero que son necesarios para que esta liga sobreviva. La LMB necesita liderazgo. Tal vez sea hora de cambiar la figura de Presidente a Alto Comisionado, pero para que esto suceda, los propietarios deben entender que la independencia de ese cargo es clave y que además debe tener facultades para ejecutar planes e iniciativa sin tener que contar necesariamente con su bendición.
En cuanto a organización, nos imaginamos que Moreno Valle no tendrá ningún problema en lograr excelencia en hospitalidad, pero subrayo que en el fondo, este evento no sirve para absolutamente nada.
Para finalizar les comento que Jeter ya empató a Gehrig y una vez que rompa el récord, le dedicaremos el espacio adicional que merecerá el capitán Yanqui.
Los temas centrales serán los de siempre: buscar unidad entre los dueños – lo cual nunca se consigue; determinar qué franquicias se mudarán – lo que siempre ocurre; analizar la baja asistencia global a los parques del circuito – lo cual nunca se resuelve; discutir la baja difusión de la pelota en los medios electrónicos – la cual es siempre una discusión estéril.
En esencia, los problemas de nuestro béisbol de verano son siempre los mismos, pero año con año se agudizan. A mí cuando menos no se me olvida la famosa Cumbre el Béisbol Mexicano celebrada hace algunos años en la Universidad Iberoamericana, en la cual se nos vendió la idea de que los problemas del Rey de los Deportes serían resueltos de una vez por todas.
El resultado de esa famosa ‘Cumbre’ fueron un reporte que documenta los problemas de nuestra pelota, sin proponer soluciones y un nuevo logo de la Liga Mexicana, que mis sobrinos adolescentes pudieron haber diseñado mejor. Fuera de eso, realmente el evento, que costó una buena plata, no ha servido para absolutamente nada.
Y el problema que no nos cansamos de señalar es que efectivamente hay una tremenda falta de unidad entre los dueños de los equipos, pero también un miedo terrible de ellos para nombrar a un Presidente que no sea un títere y que de una vez por todas empiece a generar cambios de fondo, que podrían no ser populares, pero que son necesarios para que esta liga sobreviva. La LMB necesita liderazgo. Tal vez sea hora de cambiar la figura de Presidente a Alto Comisionado, pero para que esto suceda, los propietarios deben entender que la independencia de ese cargo es clave y que además debe tener facultades para ejecutar planes e iniciativa sin tener que contar necesariamente con su bendición.
En cuanto a organización, nos imaginamos que Moreno Valle no tendrá ningún problema en lograr excelencia en hospitalidad, pero subrayo que en el fondo, este evento no sirve para absolutamente nada.
Para finalizar les comento que Jeter ya empató a Gehrig y una vez que rompa el récord, le dedicaremos el espacio adicional que merecerá el capitán Yanqui.
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